29 jun. 2011

El siguiente paso

El otro día estaba charlando con unas amigas y, mientras solucionábamos los problemas del mundo, surgió la idea de que las máquinas, refiriéndose a los ordenadores, en lugar de facilitarnos la vida, nos la están complicando cada vez más.

Surgió el debate sobre la inteligencia de las máquinas, y si podrían a llegar a ser lo suficientemente listas como para suplantarnos. Y ahí surgió la idea de querer hacer con las máquinas lo mismo que el ser humano lleva haciendo durante toda su existencia, cuando estas pueden hacer mucho más que nosotros en algunos campos. Grave error que nos impediría realmente aprovecharlas. Hay que ver más allá. Ese es el siguiente paso que tenemos que dar.


Para detallarlo mejor, lo explicaré con un ejemplo. Supongamos una actividad diaria y vamos a ver cómo podríamos mejorarla con la tecnología actual, para demostrar que sí que nos facilita la vida y cómo se puede conseguir innovar. Este ejemplo es exagerado, pero sirve para ejemplificar, que para eso son los ejemplos.

Yo cada día por las mañanas tomo un vaso de leche, y como yo y seguramente tú, mucha más gente. Algunos la toman con café, y otros sola o con té. También los hay que la toman con colacao. Pero hay un problema al que todos, irremediablemente, antes o después, se tienen que enfrentar: el tetrabrick se queda vacío.

Y ante este problema, la solución es sencilla: ir al supermercado y comprar otro brick. Pero esta solución no está carente de posibles problemas: hay que ir hasta el supermercado con los costes de tiempo y dinero que conlleva, acordarse de comprar más leche antes de que esta se acabe, contar con que en el supermercado haya suministro de leche etc etc etc.

Una primera o básica solución, o mejor dicho, optimización, ante estos problemas, podría ser por ejemplo poner un LED a la nevera que nos avisara de cuando queda poca leche, lo cual se calcularía por el peso del envase. Está solución nos está solucionando el problema de acordarse de comprar leche si miramos la nevera. Podríamos instalarle un pequeño chip y en lugar de la luz, que nos mandara un sms al móvil advirtiendo de que queda poca leche y debemos comprar más. Pero seguimos teniendo las dificultades de desplazamiento y suministro.

La siguiente opción es instalarle a ese pequeño ordenador una conexión a Internet, y cuando nos avise de que queda poca leche, poder comprar desde la propia nevera. Al día siguiente nos llegaría el tetrabrick nuevo, con unas verduras y demás alimentos que hayamos encargado. Muchos se quedarían en esta solución, pues ya hemos solucionado el problema del desplazamiento y suministro, aunque seguimos necesitando invertir nuestro tiempo, aunque sea unos segundos, en confirmar la compra. Pero aquí es donde hay que empezar a ver más allá.

Si yo sé que bebo todos los días un vaso de leche, y que el brick se me gasta cada cuatro, ¿por qué no me suscribo a que me llegue un brick cada cuatro días? Pues porque habrá días que necistarás más o menos, por lo que al ser variable, es arriesgado el tener siempre un brick nuevo, además que tendría que cancelarlo por los periodos donde no esté en casa, como en vacaciones o viajes.

Pero ahí es donde entra tu nevera, que sabe exactamente la leche que te queda, sabe cuanta sueles beber ya que lo ha ido almacenando en su ordenador, y si además, damos el siguiente paso, la podemos conectar con tu agenda a través de Internet, con lo cual, va a saber exactamente si necesitas o no necesitas un brick de leche, pues sabe donde vas a estar. Y en lugar de ser tú el que lo compre, ya se encarga ella de solicitarlo a la tienda que tu le hayas indicado previamente.

Pero podemos hacer todavía más, podemos hacerlo aún más sencillo, transparente y óptimo para ti, no tienes ni que indicarle la tienda, simplemente la marca de leche y tipo que más te gusta (si es que tienes alguna preferencia), y que busque y compare con todos los supermercados de tu ciudad el precio más asequible con la óptima relación de calidad/precio/fecha de caducidad. Incluso, si tiene un cierto seguimiento de los mercados lácteos a través de Internet, y otro sobre el precio del petróleo para calcular el coste del transporte, sabrá calcular que día conviene comprarla y en que supermercado.

Y seguramente si siguiésemos pensando, podríamos sacar más detalles que harían perfecta nuestra compra, optimizandola a cotas insospechadas. Si ahora en lugar de al vaso de leche, lo aplicamos a otros productos, se comprueba el potencial que tienen las máquinas, sobre todo cuando están conectadas.

Y esto no es algo utópico, si bien es un ejemplo exagerado y quizás con elementos básicos no sea así,  pero toda esa información que he mencionado está disponible en Internet, y si bien para un humano todos esos cálculos y comprobaciones llevarían demasiado tiempo con lo que el coste no merecería la pena, con las máquinas no es así, pues estas consultas llevarían escasos segundos. Podemos aprovechar más a fondo las máquinas.

Como este mismo ejemplo, hay cien mil cosas que se pueden optimizar y mejorar. Si queréis saber un poco más, hay una rama de la informática que se dedica a esto: la Computación Ubicua . No sólo estudia casos domésticos como el mencionado (de eso se encarga la domótica), si no aplicables a todos los entornos.

Para saber más:

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