26 ago. 2013

¿Tu y yo vemos el mismo rojo?



Si os preguntara de qué color veis el coche que aparece en la imagen, sin entrar en consideraciones de matices, estaríamos todos de acuerdo en que ese coche es rojo. Pero, ¿vemos tu y yo el mismo rojo? ¿Vemos el mismo color? Para entender lo que quiero decir tenemos que entrar un poco en detalle y definir qué es "ver un color".

Aunque esta frase suene como algo chocante: los colores no existen. Lo que existe en la naturaleza son ondas electromagnéticas. Estas ondas varían su longitud de onda, desde las ondas de radio y las ondas microondas, hasta los rayos X y los rayos gamma. Dentro de todo este espectro electromagnético se encuentra la franja llamada espectro visible, que es la franja cuyas ondas pueden ser captadas por el ojo humano. Nuestro ojo capta esta luz y manda este estímulo recibido al cerebro para que lo interprete. Por tanto, un color no es más que una interpretación por parte de tu cerebro de una determinada longitud de onda de la luz.


Por lo tanto, si estamos hablando de que un color no es más que una interpretación que está dentro de nuestro cerebro, ¿cómo podemos compartirla para poder compararla? Desgraciadamente, no hemos encontrado una manera de hacerlo. El lenguaje se nos queda corto. ¿Cómo definirías el rojo? ¿Como algo "cálido"? ¿"Enérgico"? Simplemente no tenemos vocabulario para hacerlo, y es por eso que, por ejemplo, no podemos explicarle los colores a un ciego.

Esto quiere decir que no podemos saber si el rojo que tu ves, y el rojo que veo yo, es el mismo rojo cuando vemos el color rojo. Los dos lo llamamos rojo, y sabemos diferenciarlo de todos los colores que no son rojos, pero nunca podremos llegar a asegurar que vemos el mismo rojo, que interpretamos esa frecuencia de la misma manera. Lo mismo pasa con el dolor, el gusto o todo aquello que este relacionado con los sentidos y las emociones.

Por ejemplo, podemos llegar a explicar todo el proceso que supone el saborear un trozo de chocolate, desde como se incrementa la salivación y se siente su dulzor en la boca cuando nos lo comemos; sin embargo, por muy bien que lo podamos describir a nivel físico, a nivel biológico o a cualquier otro nivel, no podemos generar en el otro esa sensación si nunca ha probado el chocolate antes; esa percepción que nuestro cerebro genera cuando realmente toma un trozo de chocolate sólo es entendible cuando se ha percibido previamente. A este tipo de sentimientos se les llama qualia y han sido estudiadas durante mucho tiempo por la filosofía, generando un gran debate entorno a si realmente existen o simplemente no hemos sido capaces de encontrar la manera de comunicarlos.

Hasta ahora no hemos podido encontrar una buena forma de transmitirlos. Esto hace pensar que desafortunadamente nuestras mentes están aisladas en cuanto a percepciones se refiere, por lo que no podemos saber si el rojo que tu ves y el rojo que yo veo es el mismo rojo.

Esta misma idea, un poco más desarrollada, se explica en el siguiente vídeo (en inglés, pero con subtítulos), el cual está genial presentado:





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