Tras ver la segunda temporada de Stranger Things me propuse sacar adelante un pequeño análisis cromático de los fotogramas de esta fantástica serie. Mi objetivo era sacarle los colores y ver la relación que mantienen con la trama. Concretamente lo hice con el primer episodio, y efectivamente se aprecia cierto juego con los colores y la iluminación de los planos en relación con la trama que cuentan.
OJO, que hay spoilers: Si no has visto la segunda temporada de la serie, te recomiendo acabarla antes de ver la imagen. Aunque me he centrado en el primer capítulo, puede que haya algunas claves para el resto de la trama que quizás te estropeen la serie. Estás avisado :)
Para obtener los fotogramas y extraer el color principal de cada uno de ellos he escrito este pequeño script de Python y OpenCV.
Aquí te dejo el resultado esperando que te guste (haz clic en la imagen para verla a tamaño completo, son 2.3MB):
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20 nov 2017
Stranger Colors: Sacando los colores a Stranger Things 2
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28 ago 2017
Analizando el hilo de Manuel Bartual
Si has seguido Twitter estos días, seguro que habrás visto la que se ha liado con el hilo de Manuel Bartual. Si no lo has visto, te recomiendo que le eches un ojo a partir de este primer tweet. Si bien la historia no es nada especial, la forma de hacerlo sí que ha sido "revolucionaria". Manuel nos ha narrado en primera persona y "en directo" sus "vacaciones", teniendo enganchados a al menos 400.000 seguidores (que se dice pronto), todos ellos pendientes de saber qué iba a pasar a continuación.
Sin meterme en la parte literaria, me ha apetecido echarle un ojo a los tweets y ver si detectaba algo interesante. El análisis que os traigo no es exhaustivo y puede tener algún error, ya que lo he hecho en un par de ratos tontos que me aburría. Tampoco busco probar ningua hipótesis, es un mero análisis exploratorio.
Estáis advertidos.
- El primer paso: Obtener los mensajes.
Manuel ha estado publicando desde el día 21 hasta el día 27 de Agosto. Obviamente esto implica que recuperar los mensajes a mano es inviable.
La primera idea que me vino a la cabeza fue cargar la página completa del autor en Twitter y mirar si el HTML era "parseable" (se podían extraer los mensajes) de forma fácil. No obstante, el código es demasiado enredado, mucho JavaScript y demás para poder tener los datos limpios.
Como digo, me parecía demasiado enrevesado extraer los mensajes del código, así que me puse a buscar alguna librería por ahí que te permitiera pedir los mensajes a la API de Twitter. Tuve suerte y relativamente rápido encontré esta librería que precisamente te permite conectar con Twitter desde Python. Tuve que hacer un par de cambios al ejemplo que venía en su web, ya que Twitter te limita a obtener los mensajes de 200 en 200, pero nada complicado. Dejo aquí el código fuente por si alguien lo quiere reutilizar.
| Último mensaje (en bruto) de Manuel, con el texto "¿Hola?" |
Ya tenía los mensajes. Decidí obtenerlos la mañana del 27 a las 13.06h hora de Madrid. Es decir, que me guardé sólo desde el primero al que termina en "¿hola?", pues considero que es el fin del relato. Si en estos días hay más tuits relevantes, puede que repita el análisis, pero de momento me vale hasta ahí. Menciono la hora a la que he obtenidos los mensajes, ya que al ser datos dinámicos, los "Me gusta"/"Favoritos" o "Retweets" son los que he obtenido a dicha hora, probablemente ahora sean más.
En total extraje 374 mensajes.
- El segundo paso: Mirar los metadatos.
Twitter nos ofrece bastante información más allá del texto. Entre otras cosas, nos dice la fecha exacta de publicación de los mensajes, el número de favoritos que tienen, los RTs que se han hecho hasta ese momento, el idioma, etcétera. Antes de mirar los textos en sí, podemos hacer un repaso de estos metadatos, además como tenemos la fecha de cada mensaje, podemos estudiar series temporales.
Lo primero que podemos mirar es cuándo se publicaron mensajes:
En esta primera gráfica vemos cómo empiezan los tweets el día 21 a última hora y cómo la mayoría se concentran a última hora del 25 y a lo largo del día 26.
Si los agrupamos por días vemos que, efectivamente, la gran mayoría se concentran en el día 26 con alrededor de un tercio de mensajes del total:
Es curioso porque estos datos van bastante correlacionados con el número de RTs y Favoritos por cada mensaje, es decir, que parece que a medida que su hilo gana fama, Manuel publica más; o bien publica más y por ello gana fama (o no, porque correlación no implica causalidad, como ya nos decía XKCD).
El dato atípico de la izquierda con un número de Favoritos y RT tan alto se corresponde con el primer tweet del hilo, que es el que está destacado en su perfil y que probablemente sea el que más gente se ha leído, compartido, gustado y guardado.
Es curioso ver como los Favoritos superan siempre a los RTs, lo que implica que en este caso se prima el "gustar" y "guardar", frente al "compartir".
Parece también haber algunos tweets concretos que destacan sobre el resto de la tendencia y que además coinciden con ser el último o el primero del día, como si la gente dijera "hoy has hecho un buen trabajo" o "me alegro de que vuelvas".
Se puede ver también como a lo largo de los días la popularidad va subiendo, siendo los mensajes del día 26 los más populares en ambas categorías.
Parece también haber algunos tweets concretos que destacan sobre el resto de la tendencia y que además coinciden con ser el último o el primero del día, como si la gente dijera "hoy has hecho un buen trabajo" o "me alegro de que vuelvas".
Se puede ver también como a lo largo de los días la popularidad va subiendo, siendo los mensajes del día 26 los más populares en ambas categorías.
- El tercer paso: mirar el contenido de los mensajes
Una vez analizados los metadatos, podemos empezar a mirar por encima los datos en sí.
Para empezar podemos comparar la longitud de los mensajes, tanto en caracteres como en palabras:
Estos datos son bastante uniformes, pero se ve una ligera tendencia hacia el 26 y 27 donde los tweets empiezan a tener menos caracteres y sin embargo un número parecido de palabras (o algo inferior al resto de días).
Esto podría deberse al ritmo que se marca en esos tweets, ya que Manuel está intentando crear tensión: los mensajes o contienen menos información, o son muchos y de frases cortas para darle más velocidad y emoción al texto, lo que se reflejaría en su popularidad.
Esto obviamente lo deduzco no sólo de la gráfica superior (en la que no se aprecia tanto) si no conociendo el contenido de los textos. Vamos, que quiero ver la correlación más que realmente verla en estos datos. Pero para el análisis, de momento encaja como hipótesis.
Por un lado hemos visto el número de caracteres y por otro el número de favoritos, ¿qué pasaría si sacamos el número de favoritos con respecto a la longitud del mensaje? Pues que obtenemos esta gráfica:
Ahora se ve más clara esa hipótesis que antes planteábamos: los últimos tweets del hilo acumulan una gran popularidad con respecto a la longitud de estos. Sobre todo el último, que con sólo una palabra acumula más de 40K favoritos.
Por otra parte, podemos analizar las palabras más utilizadas. Para ello he utilizado la herramienta NLKT que permite realizar procesamiento del lenguaje natural (en este caso el español) desde Python.
Los 374 mensajes están formados por 6.024 palabras, y si quitamos las repeticiones obtenemos 1.260. Quitando las palabras "irrelevantes" (stopwords en inglés), que corresponderían a conjunciones, pronombres, preposiciones..., nos quedan 1121 palabras. Si comprobamos cual es su frecuencia obtenemos el siguiente ranking:
Parece que la "habitación" y el "hotel" eran clave :)
Aunque todos sabemos que el protagonista fue el "bollo", aunque sólo aparezca dos veces, una en singular y otra en plural.
Por otra parte, podemos mostrar esta misma información, pero de forma más resultona, con una nube de palabras. En estos gráficos el tamaño de la palabra es directamente proporcional al número de apariciones: cuantas más veces aparezca una palabra en el texto, más grande es la palabra en la imagen. Para este caso he usado esta otra librería:
- En definitiva:
Manuel ha hecho un gran trabajo, ha sabido llamar la atención aprovechando un medio que muchos consideran muerto, pero a pesar de todo ha conseguido destacar y mantenernos atentos a sus mensajes.
Espero que os haya parecido curioso el análisis, si alguien quiere algún detalle más o quiere los datos en bruto, podéis dejarme un comentario o contactarme por Twitter.
¿Y qué saco yo de todo esto? Pues:
- He aprendido a obtener los mensajes de alguien en Twitter.
- He repasado algún detalle para presentar las gráficas.
- He tocado un mínimo de NLKT para procesar los textos.
- Y he aprendido a dibujar nubes de palabras chulas.
Y todo en un día. No está mal, como dice Manuel:
Todo está bien 🙂— Manuel Bartual (@ManuelBartual) 27 de agosto de 2017
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30 ene 2017
Necesitamos estímulos desesperadamente
Seguramente que con la poca duración de las baterías de los dispositivos que utilizamos hoy en día, en algún momento te hayas quedado sin poder usar tu móvil, tu kindle y, estando solo y sin nada que hacer, no te ha quedado otra opción que aburrirte.
Si te ha pasado en el tren o el metro, seguramente hayas aprovechado para mirar por la ventana, mirar a la gente de tu vagón, observar qué ropa llevan, montarte tus películas sobre sus vidas... En definitiva, tu cerebro se ha puesto a trabajar para buscar estímulos con los que poder seguir trabajando.
Y es que parece que nuestro cerebro necesita estímulos. Constantemente. Y según algunos estudios, más de lo que podríamos creer.
En un estudio publicado en la revista Science, tras el análisis de 11 experimentos, los investigadores descubrieron que la gente no disfrutaba cuando les obligaban a estar entre 6 y 15 minutos sin nada que hacer, y que en general, era más satisfactorio hacer alguna tarea, aunque fueran mundana a aburrirse. No obstante, y aquí viene la parte sorprendente, algunas personas preferían incluso recibir una descarga eléctrica a estar aburridos.
Una recreación de este último experimento, el de recibir descargas eléctricas, se realiza en el vídeo que os traigo hoy.
El experimento es sencillo: hay varias personas a las que se les enseñan una serie de objetos, siendo uno de ellos un pulsador, el cual dará una descarga eléctrica a aquel que lo pulse. En el vídeo se puede ver cómo el sujeto del experimento recibe una descarga eléctrica al pulsarlo por lo primera vez, por lo que sabe que le ocurrirá si lo presiona en el futuro. Además, antes de realizar el experimento se le pregunta si volvería a pulsar el botón, a lo que el participante responde claramente que no, porque no quiere recibir una descarga de nuevo.
El experimento es sencillo: hay varias personas a las que se les enseñan una serie de objetos, siendo uno de ellos un pulsador, el cual dará una descarga eléctrica a aquel que lo pulse. En el vídeo se puede ver cómo el sujeto del experimento recibe una descarga eléctrica al pulsarlo por lo primera vez, por lo que sabe que le ocurrirá si lo presiona en el futuro. Además, antes de realizar el experimento se le pregunta si volvería a pulsar el botón, a lo que el participante responde claramente que no, porque no quiere recibir una descarga de nuevo.
El siguiente paso del experimento es llevar al individuo a otra sala. En esta sala no hay prácticamente nada: una silla y una mesa con el mismo pulsador que antes. Al individuo se le dice que espere sin hacer nada y que cuando termine el experimento, será avisado.
Lo sorprendente no es que el sujeto pulse el botón, a pesar de que dijo que no lo volvería a pulsar, si no que lo hace al menos dos veces durante el experimento. La primera vez se podría atribuir a una mera curiosidad: ¿Seguirá dando calambre? ¿Será el mismo pulsador? Sin embargo, la segunda vez ya sabe que le va a doler y va a recibir una descarga, pero su cerebro prefiere recibir ese estímulo a seguir sin recibir nada.
Parece que nuestro cerebro necesita estímulos, aunque sean dolorosos.
Parece que nuestro cerebro necesita estímulos, aunque sean dolorosos.
La última parte de este vídeo es también interesante, pues Michael, el presentador, decide pasar 72 horas en una cámara aislada: sin referencias temporales, siempre con la misma iluminación, y con comida y bebida suficiente como para no tener contacto humano. Los resultados son muy interesantes: a pesar de pasar la primera parte buscando entretenimiento a base de contar los pasos dados en la habitación o haciendo ejercicio, de alguna manera su cerebro termina por no saber diferenciar entre sueños y realidad, dificultandole en gran medida mantener la cordura.
Os recomiendo mucho que lo veáis. El primer experimento empieza en el minuto 2:20 y el último en el minuto 14.
En otro orden de cosas, he creado una newsletter para que puedas recibir directamente en tu correo un aviso de las nuevas entradas. No enviaré spam y te puedes dar de baja cuando quieras.
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23 ene 2017
La subasta del dólar
Si juegas, pierdes. Así es este juego.
Las reglas son muy sencillas. Se va a a subastar un dólar, bajo dos condiciones:
1.- La persona que haga la puja de valor más elevado se lleva el dólar, pagando dicho precio.
2.- La persona que haga la segunda mayor puja, paga también su puja pero no se lleva nada.
¿Dónde está el problema? Esta claro que la segunda regla tiene truco, pero para entenderlo vamos a plantear una partida imaginaria:
Suponemos que hay al menos dos jugadores más el subastador. La subasta comienza de forma totalmente libre, cualquier jugador puede ofrecer la cantidad que quiera y el dólar le será entregado. Por ejemplo, el jugador 1 podría ofrecer 1 céntimo, por lo que se llevaría el dólar por ese precio, obteniendo una ganancia de 99 céntimos. ¡Qué fácil! ¡Claro que apuesto, dice el jugador 1, no pierdo nada!
En ese momento, el segundo jugador verá que su contrincante se va a llevar 99 céntimos de beneficio por no hacer absolutamente nada... Sin embargo, el jugador 2 está en una posición aparentemente ventajosa: aún tiene la opción de ofrecer 2 céntimos, con lo que la ganancia será algo inferior a la que tenía el jugador 1, ¡pero así gana 98 céntimos por no hacer nada!
A partir de dicho instante, cuando el jugador 2 se ha dado cuenta de que puede ser él el beneficiado, al jugador 1 se le ha torcido la suerte: no sólo ha dejado de ganar 99 céntimos, si no que encima tiene que pagar 1 céntimo, pues es el segundo pujador y por la regla número 2, está obligado a pagar esa puja sin llevarse nada.
La cosa se ha puesto difícil para el jugador 1, pero aún hay margen para arreglarlo: puede pujar 3 céntimos y salir victorioso con 97 céntimos de ganancia. Esto a su vez pone al jugador 2 en la posición de segundo mayor pujador, por lo que tendrá que sobrepujar al contrincante para no ser él el que pierda.
Aquí es dónde empieza la vorágine de pujas, ninguno de los dos jugadores quiere ser el perdedor, por lo que inevitablemente van a ir subiendo la puja del contrincante. Pero el juego tiene miga, porque cada vez que su contrincante sube la puja, la puja anterior cada vez es más alta, por lo que la pérdida del jugador que queda en segunda posición cada vez es mayor y la posible ganancia del primer pujador se ve reducida.
Lo mejor es que la subasta puede seguir, y probablemente siga, por encima del precio del dólar: si suponemos el caso anterior dónde la subida se hace céntimo a céntimo, llegaríamos al momento en el que un jugador ha llegado a los 99 céntimos y el otro al dólar.
El jugador que ha ofrecido la mayor puja se habría quedado sin premio, pero al menos no perdería 98 céntimos que era la otra opción. Sin embargo, el jugador que está en 99 céntimos va a querer ofrecer 1 dólar y un céntimo, ya que de esta forma pasaría a la primera posición, y aunque estaría comprando el dólar por un precio mayor al que tiene, sus pérdidas serían de tan sólo 1 céntimo frente a los 99 actuales.
De esta forma, si los jugadores sólo se centran en minimizar las pérdidas, seguirían jugando hasta que no tengan más dinero que ofrecer. Un jugador terminará pagando más de un dólar por un dólar, y el otro pagará más de un dólar por nada de nada.
Esto es lo que se llama en Teoría de juegos, de la que ya hemos hablado por aquí, un juego sin equilibrio y cuya suma no es nula: pese a que los dos jugadores tienen la información disponible desde el principio, en el momento que ambos hacen una puja, están condenados a que al menos uno de ellos pierda, y muy probablemente pierdan los dos, ya que si son puramente racionales, no se van a detener en la barrera del dólar. No hay equilibrio porque no hay un punto donde se pare la subasta y no hay suma nula porque ambos pierden.
Este juego fue diseñado por Martin Shubik, que trabajaba en la Teoría de Juegos con Nash en Princeton, y aunque parece una situación ridícula, estas situaciones se dan en el día a día en la vida real: cuando hacemos una cola para esperar algo estamos en esta situación. Cuánto más tiempo estamos esperando, más estamos invirtiendo y más tiempo llevamos invertido, por lo que menos probable será que abandonemos.
Incluso, se usa en situaciones dónde la gente gana dinero, como por ejemplo en las películas que echan en televisión: cuánto más tiempo llevemos viéndola, más hemos invertido y menos probable es que abandonemos, así que las cadenas aprovecharán esto para aumentar la frecuencia de los anuncios. A medida que pasa el tiempo de visionado, cada vez vemos más anuncios y menos película, pero no no abandonamos porque llevamos mucho tiempo invertido. Las cadenas aprovechan esto y ganan dinero con esos anuncios.
Como decía el refrán, nadie vende duros a cuatro pesetas.
Leí sobre esto en el libro de William Poundstone, El dilema del prisionero, y en la Wikipedia.
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16 ene 2017
Las misteriosas flechas gigantes
Si viajas por Estados Unidos y decides hacer una excursión podrías llegar a encontrarte con esto:
Se trata de unas flechas de hormigón, de hasta casi 20 metros de longitud, las cuales se encuentran por toda la geografía del país.
Algunas se encuentran hasta en el jardín de alguna vivienda:
Al ser tan grandes, las flechas son visibles desde la vista aérea de Google Maps, y esto nos da la primera pista de su origen.
Y a estas alturas te estarás preguntando qué narices son esas flechas y por qué están por todo el país. Pues la respuesta es bastante curiosa.
En agosto de 1920 comenzó la primera ruta área en Estados Unidos que enviaba el correo postal de costa a costa. El problema es que en aquella época los aviones no tenían radio balizas para saber su posición, ni obviamente GPS. Por lo que a los pilotos no les quedaba otra que guiarse "a ojo".
Para facilitar esa tarea, decidieron llenar el país de flechas que indicaban la ruta, colocando cada una de estas a unas 10 millas (unos 16 km) de distancia:
No obstante, las flechas sólo funcionaban de día y en buenas condiciones de visibilidad, así que la solución fue añadir unas torres con luz, que a modo de faro sirviesen de guía para todos los pilotos, independientemente de las condiciones atmosféricas.
Construir esta infraestructura llevó unos 9 años, y para 1929 ya se había conseguido tener la ruta completa, conectando San Francisco con Nueva York:
Durante los siguientes años se mejoraron las comunicaciones y se comenzaron a usar las balizas radiofónicas, por lo que estas otras balizas dejaron de ser utilizadas, y para los años 40 ya se habían abandonado completamente.
El acero de las torres se recuperó en su gran mayoría como materia prima para el armamento militar de la Segunda Guerra mundial, pero el hormigón de las flechas quedó en el suelo como recuerdo de aquella época.
Viéndolo desde una perspectiva actual, esta solución parece bastante bruta y tosca. ¿Os imagináis que cada actual ruta tuviera que tener sus flechas y faros en tierra? Pero en esos tiempos no quedaba otra...
Fuentes varias dónde leí sobre esta historia.
Se trata de unas flechas de hormigón, de hasta casi 20 metros de longitud, las cuales se encuentran por toda la geografía del país.
Algunas se encuentran hasta en el jardín de alguna vivienda:
Al ser tan grandes, las flechas son visibles desde la vista aérea de Google Maps, y esto nos da la primera pista de su origen.
En agosto de 1920 comenzó la primera ruta área en Estados Unidos que enviaba el correo postal de costa a costa. El problema es que en aquella época los aviones no tenían radio balizas para saber su posición, ni obviamente GPS. Por lo que a los pilotos no les quedaba otra que guiarse "a ojo".
Para facilitar esa tarea, decidieron llenar el país de flechas que indicaban la ruta, colocando cada una de estas a unas 10 millas (unos 16 km) de distancia:
No obstante, las flechas sólo funcionaban de día y en buenas condiciones de visibilidad, así que la solución fue añadir unas torres con luz, que a modo de faro sirviesen de guía para todos los pilotos, independientemente de las condiciones atmosféricas.
Construir esta infraestructura llevó unos 9 años, y para 1929 ya se había conseguido tener la ruta completa, conectando San Francisco con Nueva York:
Durante los siguientes años se mejoraron las comunicaciones y se comenzaron a usar las balizas radiofónicas, por lo que estas otras balizas dejaron de ser utilizadas, y para los años 40 ya se habían abandonado completamente.
El acero de las torres se recuperó en su gran mayoría como materia prima para el armamento militar de la Segunda Guerra mundial, pero el hormigón de las flechas quedó en el suelo como recuerdo de aquella época.
Viéndolo desde una perspectiva actual, esta solución parece bastante bruta y tosca. ¿Os imagináis que cada actual ruta tuviera que tener sus flechas y faros en tierra? Pero en esos tiempos no quedaba otra...
Fuentes varias dónde leí sobre esta historia.
1 dic 2014
¿Qué pasaría si disparásemos con un láser a una gota de agua?
En YouTube hay muchos vídeos grabados a cámara lenta de balas alcanzando objetos. ¿Pero qué pasaría si disparásemos con un láser a una gota que cae? Pues en el estudio de la American Physical Society que os traigo hoy han realizado este experimento.
La idea es sencilla: dejar caer una gota de un líquido y tener un láser apuntando en esa dirección, con una lente entre medias para poder enfocar y concentrar la luz que emite el láser. La velocidad de la gota se mueve en rangos de milisegundos, por lo que para poder grabar el vídeo que os dejo a continuación, se tuvo que utilizar una cámara capaz de grabar a 20.000 fotogramas por segundo
Durante el vídeo se muestran varios experimentos cambiando la posición de la gota, con diferentes posiciones con respecto al punto focal, y también se comprueba cómo se deforma la gota cuando se le aplican diferentes niveles de energía.
¿Qué ocurrirá cuando se combine una alta energía y alcanzar a la gota en la posición focal, donde se concentrarán todos los rayos que emite el láser? La respuesta, al final del vídeo...
Lo vi pasar por Twitter:
Laser impact on a drop http://t.co/9t3kmXWcaH 2014 #apsdfd
— APS Physics (@APSphysics) November 26, 2014
20 sept 2014
Tienes demasiadas cosas
Si alguna vez has hecho una mudanza, seguro que lo sabes: tienes demasiadas cosas. Nos pasa a todos, van pasando los años y poco a poco tu casa se va llenando de trastos. Trastos que no tiras porque te recuerdan a algo o a alguien y cada vez se van acumulando más y más cosas.
Eso también le pasa a Petri, el protagonista de la película documental finlandesa My Stuff. Con 26 años y viviendo en Helsinki, se da cuenta de la cantidad de cosas inútiles que tiene en su pequeño piso, y que a pesar de ello, le falta algo.
Para saber qué es aquello que ha perdido decide realizar un experimento bastante radical: durante un año guardará todas sus cosas en un almacén. Y cuando digo todas, es todas, incluyendo su ropa, electrodomésticos... Todo lo que esté en casa. Durante ese año no podrá comprar nada nuevo y cada día podrá recuperar un único objeto de su almacén.
El trailer lo podéis ver a continuación, y a mí, la verdad, la idea me ha parecido muy curiosa.
¿Podríais sobrevivir sin vuestras cosas durante un año? ¿Qué cogeríais primero, después de algo de ropa? ¿Iría antes el PC o la nevera? Preguntas difíciles, la verdad....
14 oct 2013
Una genial y sorprendente forma de tocar el piano
Nunca me hubiera imaginado que se pudiera tocar el piano de esta manera. Os traigo hoy un vídeo de ThePianoGuys donde versión a piano una canción de One Direction. La gracia está en como lo hacen: con un único piano que tocan entre cinco personas.
El vídeo es espectacular, ya que son capaces de obtener música de diferentes formas: abriendo el piano y pellizcando las cuerdas, golpeándolas, frotándolas o usando la propia estructura del piano como percusión, ¡hasta utilizan la tapa del teclado! Creo que pocas partes quedan sin ser utilizadas.
El resultado es este fantástico vídeo, subid un poco el volumen y disfrutadlo:
Por cierto, su web está muy bien y tienen muchas versiones de otros temas musicales. Echadle un vistazo.
Como siempre, si os ha gustado, no dudéis en compartirlo con los botones de abajo...
26 ago 2013
¿Tu y yo vemos el mismo rojo?
Si os preguntara de qué color veis el coche que aparece en la imagen, sin entrar en consideraciones de matices, estaríamos todos de acuerdo en que ese coche es rojo. Pero, ¿vemos tu y yo el mismo rojo? ¿Vemos el mismo color? Para entender lo que quiero decir tenemos que entrar un poco en detalle y definir qué es "ver un color".
Aunque esta frase suene como algo chocante: los colores no existen. Lo que existe en la naturaleza son ondas electromagnéticas. Estas ondas varían su longitud de onda, desde las ondas de radio y las ondas microondas, hasta los rayos X y los rayos gamma. Dentro de todo este espectro electromagnético se encuentra la franja llamada espectro visible, que es la franja cuyas ondas pueden ser captadas por el ojo humano. Nuestro ojo capta esta luz y manda este estímulo recibido al cerebro para que lo interprete. Por tanto, un color no es más que una interpretación por parte de tu cerebro de una determinada longitud de onda de la luz.
Aunque esta frase suene como algo chocante: los colores no existen. Lo que existe en la naturaleza son ondas electromagnéticas. Estas ondas varían su longitud de onda, desde las ondas de radio y las ondas microondas, hasta los rayos X y los rayos gamma. Dentro de todo este espectro electromagnético se encuentra la franja llamada espectro visible, que es la franja cuyas ondas pueden ser captadas por el ojo humano. Nuestro ojo capta esta luz y manda este estímulo recibido al cerebro para que lo interprete. Por tanto, un color no es más que una interpretación por parte de tu cerebro de una determinada longitud de onda de la luz.
Por lo tanto, si estamos hablando de que un color no es más que una interpretación que está dentro de nuestro cerebro, ¿cómo podemos compartirla para poder compararla? Desgraciadamente, no hemos encontrado una manera de hacerlo. El lenguaje se nos queda corto. ¿Cómo definirías el rojo? ¿Como algo "cálido"? ¿"Enérgico"? Simplemente no tenemos vocabulario para hacerlo, y es por eso que, por ejemplo, no podemos explicarle los colores a un ciego.
Esto quiere decir que no podemos saber si el rojo que tu ves, y el rojo que veo yo, es el mismo rojo cuando vemos el color rojo. Los dos lo llamamos rojo, y sabemos diferenciarlo de todos los colores que no son rojos, pero nunca podremos llegar a asegurar que vemos el mismo rojo, que interpretamos esa frecuencia de la misma manera. Lo mismo pasa con el dolor, el gusto o todo aquello que este relacionado con los sentidos y las emociones.
Por ejemplo, podemos llegar a explicar todo el proceso que supone el saborear un trozo de chocolate, desde como se incrementa la salivación y se siente su dulzor en la boca cuando nos lo comemos; sin embargo, por muy bien que lo podamos describir a nivel físico, a nivel biológico o a cualquier otro nivel, no podemos generar en el otro esa sensación si nunca ha probado el chocolate antes; esa percepción que nuestro cerebro genera cuando realmente toma un trozo de chocolate sólo es entendible cuando se ha percibido previamente. A este tipo de sentimientos se les llama qualia y han sido estudiadas durante mucho tiempo por la filosofía, generando un gran debate entorno a si realmente existen o simplemente no hemos sido capaces de encontrar la manera de comunicarlos.
Hasta ahora no hemos podido encontrar una buena forma de transmitirlos. Esto hace pensar que desafortunadamente nuestras mentes están aisladas en cuanto a percepciones se refiere, por lo que no podemos saber si el rojo que tu ves y el rojo que yo veo es el mismo rojo.
Esta misma idea, un poco más desarrollada, se explica en el siguiente vídeo (en inglés, pero con subtítulos), el cual está genial presentado:
Si te ha gustado la entrada, no dudes en compartirla
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19 ago 2013
¿Por qué el cielo tiene esos colores?
Durante el día cuando está despejado el cielo es completamente azul, mientras que en el atardecer se ven distintos tonos de amarillos y rojos, y por la noche, a pesar de estar lleno de estrellas, el cielo se ve completamente oscuro. ¿Por qué sucede esto? Para explicarlo tenemos que analizar cada uno de los colores por separado.
Como explicaban en Microsiervos, durante el día recibimos la luz procedente de nuestra estrella más cercana, el sol, la cual emite la radiación que nosotros podemos ver. Esta radiación, al llegar a la atmósfera choca contra las partículas gaseosas que la forman (principalmente de nitrógeno y oxígeno), lo que produce una dispersión de la luz.
Está dispersión hace que la luz de “se extienda” a lo largo de todo el cielo, pero no lo hace de manera regular, si no que se dispersa más (se extiende más) para aquellas longitudes de onda que sean más pequeñas, siendo estas las más cercanas al azul y violeta. Por tanto, el cielo debería ser violeta o tener un tono violáceo. Sin embargo, nuestro ojo es más sensible a los tonos azules y no tanto al violeta, y es por ese motivo por el que lo vemos azul.
Después tenemos los atardeceres que son anaranjados, con tonos entre rojizos y amarillos. Esto sucede igualmente por el fenómeno de la dispersión, como explica América Valenzuela en RTVE. La posición del Sol en el atardecer y amanecer es mucho más baja en el horizonte, lo que hace que los rayos del Sol tengan que atravesar mucha más atmósfera hasta llegar a nuestros ojos, hasta 10 veces más atmósfera.
Y como hemos mencionado antes, la luz del Sol va sufriendo una dispersión principalmente de los tonos violetas y azules, lo que hace que nos lleguen tan sólo los colores naranjas, amarillos y rojos, dándole por tanto esos colores al cielo del atardecer.
Sin embargo, por la noche el fenómeno es bien distinto. No recibimos la luz del Sol, y por lo tanto, la atmósfera deja de dispersar la luz, por lo que se hace prácticamente transparente para nosotros, lo que nos permite ver el cielo como se ve siempre desde la Luna, ya que esta carece de atmósfera.
Y aquí surge una pregunta curiosa: si el universo es infinito (o inmensamente grande) y está lleno de galaxias, las cuales están llenas de estrellas y todas ellas emiten luz, ¿no deberíamos de ver todo el cielo completamente iluminado? La respuesta es sí y no. En el siguiente vídeo se explica la idea que voy a intentar resumir aquí.
Por un lado, nosotros no somos capaces de ver todo el universo, pues la luz tiene que viajar hasta nosotros. De hecho, cuando miramos al cielo, no estamos viendo las estrellas “en directo”, si no que vemos la luz que salió de ellas hace mucho mucho tiempo, el tiempo que ha tardado la luz en recorrer la distancia que nos separa. Por tanto, por una parte, no vemos aquellas estrellas que están tan lejos de nosotros como para que haya dado tiempo a que su luz viaje hasta nosotros. Esta idea explicaría en parte esa falta de luz que vemos entre dos estrellas de nuestro cielo: seguramente haya una estrella entre ambas, pero su luz no ha llegado hasta nosotros todavía.
Sin embargo, aunque influye, este no es el principal motivo. La causa más importante de que veamos ese trozo de cielo como algo oscuro es porque no lo podemos ver. Nuestro ojo alcanza hasta una frecuencia de onda del rojo, y para aquellas radiaciones cuya frecuencia de onda sea mayor que el rojo tenemos que utilizar aparatos que puedan observar los infrarrojos. Además, nuestro universo se está expandiendo y cada vez a más velocidad, lo que hace que debido al efecto Doppler (ese efecto que hace que un coche rápido que pase a tu lado suene como “ñiuuuum” ) la luz de las estrellas que se alejan de nosotros se desvié hacia el canal infrarrojo, impidiéndonos apreciarlas.
Además, existe una radiación que permanece ahí desde el Big Bang, la llamada radiación de fondo, que es un resto de la gran explosión que generó nuestro universo, un eco que hace que mires donde mires, siempre te la encuentres.
Así que, no es tanto que el cielo nocturno sea oscuro, si no que no podemos ver su luz.
Espero que hayas disfrutado de esta entrada, seguramente no vuelvas a mirar al cielo de la misma manera.
13 may 2013
Cuando las máquinas comenzaron a dejarnos obsoletos [Detallado 8]
Hace tiempo que las máquinas comenzaron a dejarnos obsoletos. Comenzaron reemplazándonos como mano de obra, pero no van a terminar ahí. Hoy os traigo la historia de Ken Jennings como ejemplo de lo que está por venir. Espero que os guste.
Ken Jennings
De pequeño, Ken Jennings era el típico sabelotodo que se
pasaba el día leyendo enciclopedias y acumulando datos curiosos. Estos datos
variaban mucho, desde la frecuencia de la órbita del cometa Halley o el tamaño
del pastel de calabaza más grande del mundo. Gracias a esta curiosidad innata y
a su capacidad para retener esta información pudo presentarse al concurso
americano Jeopardy.
La gracia de este concurso está en que, en lugar de
preguntar directamente a los concursantes, a estos se les da una respuesta, una
pista, y deben ser ellos los que elaboren la pregunta. Por ejemplo: una
respuesta del concurso podría ser "El Padre de la Patria; en realidad, no
cortó un árbol de cerezo", a la que el concursante debería responder
"¿Quién es George Washington?".
En el caso de Ken, él fue el concursante de Jeopardy capaz
de acumular la racha más larga de programas consecutivos ganados. Sumó un total
de 75 programas, acumulando un premio final de más de dos millones y medio de
dólares.
Y Ken estaba contento. Había sido una racha espectacular, la
gente le saludaba por la calle celebrando con él su éxito. Tantos años de
acumular datos se habían visto recompensados. Todo iba bien. Hasta que IBM se
propuso ganarle.
Watson
Tras la victoria de Deep Blue sobre Gari Kaspárov en su
famosa partida de ajedrez de 1997, IBM estaba buscando el siguiente gran reto
donde pudieran demostrar las capacidades de la Inteligencia Artificial. En 2004,
Charles Lickel, el gerente de investigaciones para IBM, vio la racha ganadora
de Ken Jennings en Jeopardy mientras cenaba en un restaurante con sus
compañeros de trabajo, y en ese momento pensó en cual podría ser su próximo
gran reto: vencerle. Es entonces cuando, tras convencer a sus superiores, se
comienza el desarrollo de Watson, el sistema informático desarrollado para ser
capaz de participar y ganar en Jeopardy.
La dificultad del concurso Jeopardy reside en dos grandes
bloques: entender la pista dada y formular la pregunta correcta. En la primera
parte es donde Watson lo tendría más difícil, pues esta pista se da en lenguaje
natural, es decir, en el lenguaje humano, en este caso en inglés. El gran
problema de trabajar con el lenguaje natural es la ambigüedad semántica que
este presenta. Una palabra puede significar diferentes cosas según su contexto.
Por ejemplo, “amo” puede referirse a la primera persona del presente del verbo
“amar” o al dueño de una propiedad. Para conseguir resolver estos problemas,
Watson no tenía un único programa, si no que era capaz de ejecutar varios
programas a la vez, de manera que observando cual de todas las respuestas
obtenidas con ellos era la más frecuente era capaz de econtrar la respuesta correcta. Una vez
entendida la respuesta, era relativamente sencillo buscar en su inmensa base de
datos, de más de 4 terabytes, a qué información se refería, y a partir de ahí,
sólo quedaba la pequeña tarea de
elaborar la pregunta.
Tras siete años de desarrollo y pruebas, en febrero de 2011
Watson se enfrentó en un concurso especial de Jeopardy contra Ken y Brad Rutter,
los dos mejores concursantes de toda la historia del programa. Para que Watson
no tuviera ventaja, también tuvieron que elaborar un pulsador electrónico que
este podría pulsar con un dedo robótico. Y no dejó de pulsarlo. Watson fue
capaz de vencer a ambos concursantes sin que estos tuvieran la más mínima
posibilidad de plantarle cara.
¿Cuánto duraremos?
Esta victoria es muy destacable. En el caso de Deep Blue, el
superordenador campeón de ajedrez que antes mencionábamos, su victoria sobre
Kaspárov mostró la increíble capacidad de cómputo que un ordenador puede
alcanzar. Pero al fin y al cabo, el ajedrez es un juego cerrado, en el sentido
de que el número de posibles jugadas, si bien es muy grande, este es finito, ya
que existen unas reglas bien definidas sobre cómo se mueve cada pieza. En el
caso de Jeopardy esto no es así. El número de posibles pistas es enorme, mucho
más grande, y estas requieren una interpretación por parte del concursante.
Existe ambigüedad e imprecisión en muchas de ellas. Es precisamente el ser
capaces de resolver este tipo de ambigüedades una de las características que
nos separa a los humanos de las máquinas. O nos separaba.
En el video que os dejo al final de la entrada, Ken cuenta que
su sensación tras el concurso fue la de sentirse obsoleto. Una máquina, un
conjunto de cables conectados entre sí, había sido capaz de ser mejor en
aquello en lo que él era considerado como uno de los mejores. De algún modo,
debió de sentirse como aquellos trabajadores de las fábricas que trabajaban
manualmente, a los que un día y sin previo aviso, se les sustituyó por máquinas
de vapor capaces de hacer su mismo trabajo más rápido y mejor.
Por primera vez en la historia estamos ante la situación
donde las máquinas van a ser capaces de realizar tareas cognitivas, es decir,
donde las máquinas van a ser capaces de realizar tareas donde se requiere
conocimiento. Desde hacer composiciones musicales, hasta la toma de decisiones
en empresas. Y también serán capaces de hacer tareas más rutinarias como
conducir o limpiar la casa.
¿Debemos, por tanto, temer por nuestras vidas y pensar que
vamos a ser reemplazados? Para nada. La tecnología está a nuestro servicio.
Pensar en que ya no tendremos nada que hacer sería como haber pensado que los
caballos iban a desaparecer porque se inventaran los coches, o que las
escaleras dejarían de existir por tener ascensores. La tecnología nos va a
permitir realizar nuevas tareas gracias a que ella va a poder encargarse de
ayudarnos. Queda mucho tiempo por delante y muchos avances que lograr, pero la
Inteligencia Artificial va a abrirnos nuevas puertas. Y no sé vosotros, pero yo
estoy deseando ver qué hay detrás…
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12 abr 2013
Un genial timelapse en movimiento
Hoy os traigo lo que llaman un "hyperlapse". Este tipo de vídeos combina el movimiento de la cámara con un timelapse habitual, donde se van tomando fotografías que posteriormente se juntan para generar movimiento. Grabar estos vídeos es muy complicado, pues no es sencillo controlar el movimiento de la cámara y tomar las fotografías en cada momento.
Lo genial de este vídeo es que han desarrollado una aplicación que permite utilizar Google Street View para montar el hyperlapse, ya que combina las distintas fotografías de los coches de Google para montar el vídeo.
Este es el resultado:
Y por si fuera poco, los desarrolladores, Teehan+Lax, han habilitado una web donde podemos probar la herramienta que ellos han utilizado, pudiendo hacer nuestro propio hyperlapse con Google Maps. Podéis acceder desde aquí y recomiendan que uséis Chrome. ¿Os animáis a hacer el vuestro?
Lo vi pasar por Gizmodo.
Lo genial de este vídeo es que han desarrollado una aplicación que permite utilizar Google Street View para montar el hyperlapse, ya que combina las distintas fotografías de los coches de Google para montar el vídeo.
Este es el resultado:
Y por si fuera poco, los desarrolladores, Teehan+Lax, han habilitado una web donde podemos probar la herramienta que ellos han utilizado, pudiendo hacer nuestro propio hyperlapse con Google Maps. Podéis acceder desde aquí y recomiendan que uséis Chrome. ¿Os animáis a hacer el vuestro?
Lo vi pasar por Gizmodo.
2 abr 2013
BryanEtch, haciendo obras de arte con el Telesketch
Seguramente de pequeños vosotros también teníais un “Telesketch” o “Etch-A-Sketch” en su nombre americano, esa pizarra
mágica con marco rojo en la que podías dibujar moviendo dos pequeños mandos
giratorios, y que para borrar bastaba con sacudir la pantalla y esta quedaba
como nueva.
Pues con este juguete, Bryan Lee Madden
se ha dedicado a dibujar y conseguir recrear obras de arte muy impresionantes.
Este es el primer trabajo que él considera como su primer trabajo serio. Se trata de un paisaje
de la ciudad de Nueva York, hecho de
memoria, con lo que tiene algún pequeño error comparado con la ciudad de
verdad, pero es un trabajo impresionante. Él mismo cuenta que lo tuvo durante
años sin hacer ningún dibujo nuevo, enseñándoselo a sus amigos, pero siempre
tuvo la intención de hacer alguno nuevo.
![]() |
| Primer dibujo de Nueva York |
A partir de ahí fue realizando dibujos cada vez más
complejos, de otras ciudades, imágenes de cuentos, algún animal…
![]() |
| Chicago |
![]() |
| Boston |
![]() |
| Philadelphia |
Y en algunos casos con un nivel de detalle en los que se nota la
cantidad de horas de trabajo que ha debido de invertir para realizar sus
pequeñas obras.
![]() |
| Hansel y Gretel |
![]() |
| San Francisco |
No recuerdo donde lo vi pasar, pero apuntaba a esta galería de Imgur.
11 mar 2013
¿Qué ocurre cuando mandas un paquete de A hasta B?
Pues esa fue la pregunta que se planteó Ruben van der Vleuten, ¿qué ocurre cuando mandas un correo desde A hasta B? Mejor que alguien te lo cuente, es verlo por ti mismo. Así que decidió montar el siguiente proyecto.
Este es el paquete y dentro introdujo un circuito controlado por Arduino y una cámara. Con el fin de no grabar en exceso, cuando la caja está en reposo sólo grababa 3 segundos por cada minuto, mientras que si esta se movía, entonces grababa contiuamente, para no perderse las "partes interesantes".
Aquí se puede ver el detalle de la caja, en la B de Ruben, en la parte central tiene un pequeño agujero disimulado con el rotulador, ahí es donde está la camara.
Y el resultado es el siguiente vídeo:
Lo vi pasar por Twitter aunque el original está aquí.
31 ene 2013
Siluetas en la Luna
Hoy os traigo un vídeo especialmente bonito. Se trata de una toma de la Luna en Nueva Zelanda, surgiendo por el horizonte quedando proyectada sobre ella las siluetas de la gente.
La realización del vídeo tiene sus complicaciones. Para conseguir que la Luna aparezca en ese tamaño, Mark Gee , el autor del vídeo, utilizó un objetivo de 500mm y un multiplicador 2x, obteniendo una distancia focal de 1300mm, es decir, como si fuera un objetivo de este tipo.
Con este objetivo conseguirías acercarte mucho a la Luna, pero para conseguir que se vean las siluetas de la gente necesitas estar lejos. ¿Cómo de lejos? Pues en este caso 2.1km. Con lo que os podéis imaginar que no es una toma sencilla.
Para acompañar el vídeo eligió esta canción consiguiendo el fantástico resultado final que podéis ver ahora.
Lo vi pasar por Twitter y la verdad es que te deja pensando que somos muy pequeños.
23 ene 2013
El dilema del prisionero [Detallado 7]
Estos días estoy leyendo un libro muy interesante, se llama El Gen Egoísta, escrito por Richard Dawkins en 1976, y trata sobre la teoría de la evolución, pero desde el punto de vista genético, donde en lugar de considerar que son los individuos de una especie aquellos que evolucionan, en el fondo son los genes los que realmente sobreviven y evolucionan. El libro es muy interesante y fácil de entender, pues explica todo mediante metáforas del día a día y no es necesario tener ningún conocimiento previo de biología ni de ningún otro campo.
Sobre este libro, quiero compartir con vosotros las ideas del capítulo 12, llamado “Los buenos chicos acaban primero”, que trata sobre el Dilema del Prisionero, un problema bastante interesante.
El dilema del prisionero plantea la siguiente situación: hay una banca encargada de repartir el dinero y dos jugadores (A y B) a los que se reparten dos cartas a cada uno. Una carta contiene la opción COOPERAR y la otra carta la opción DESERTAR. Al haber dos cartas repartidas por dos jugadores, se pueden producir estos cuatro resultados:
- Jugador A y jugador B deciden ambos elegir sus cartas Cooperar: ambos jugadores reciben una paga de 300 dólares por parte de la banca. Esta opción se llama Recompensa, por haber cooperado ambos jugadores.
- Jugador A y jugador B deciden ambos jugar sus cartas Desertar: ambos jugadores reciben una penalización de 50 dólares que deben pagar a la banca cada uno. Esta opción recibe el nombre de Multa por deserción.
- Jugador A juega Cooperar, pero jugador B decide jugar Desertar: el jugador A se ve penalizado con 100 dólares y el jugador B se ve recompensado con 500 dólares. En este caso el jugador A sería el Incauto y el jugador B sucumbiría a la Tentación de desertar.
- El último resultado posible es simétrico, jugando A la carta de Desertar y B la carta de Cooperar y siendo análogos al caso anterior las penalizaciones y recompensas a cada uno.
Podríamos recoger por tanto estos valores en la siguiente tabla:
Ya tenemos planteadas las reglas, ahora nos queda jugarlo y ver qué carta nos sería más interesante jugar. Supongamos que somos el jugador A y elegimos Cooperar, ahora dependeríamos de qué eligiese B, si este elige también Cooperar, ambos nos llevamos una recompensa de 300 dólares, una cantidad bastante considerable; pero si B es más pícaro y elige Desertar, nosotros nos llevaríamos una penalización de -100, es decir, pagaríamos 100$ a la banca, con lo que perderíamos mucho dinero (y encima B se beneficiaría de nuestra inocencia pues él se llevaría 500$ , aunque realmente podemos olvidarnos de lo que se llevaría B pues el dinero es de la banca y no nuestro). La otra opción es que eligiéramos como estrategia coger la carta Desertar. En tal caso, B podría elegir Cooperar, con lo que nos beneficiaríamos todavía mucho más que antes, ya que la banca nos daría 500$, y en el caso de que B eligiera Desertar, la penalización a la que nos enfrentaríamos sería mucho menor, tan sólo de 10$.
Está claro que la estrategia que nos interesa seguir es coger la carta de Desertar, ya que los beneficios y castigos son mucho más benevolentes con nosotros. Sin embargo, el jugador B puede plantearse el mismo razonamiento, e indudablemente llegará a la misma conclusión que nosotros, por lo tanto la estrategia que seguirá será la de elegir la carta de Desertar. Por lo tanto, ambos vamos a elegir la carta de Desertar ya que es la opción “menos dolorosa” para nosotros si aplicamos la razón, siendo finalmente la banca la que gana en esta partida; he ahí la paradoja y el motivo de que este problema sea un dilema.
Esto sucede siempre que la partida se juegue sin que los jugadores se puedan comunicar y donde no haya repeticiones, es decir, sólo se juegue una vez, pero la cosa se pone interesante cuando hay repeticiones. Imaginemos que ahora una vez acabada la primera partida, se vuelven a repartir las dos cartas a ambos jugadores, ¿elegir la carta Desertar sigue siendo siempre la mejor opción? Quizás haya mejores estrategias, ahora entra en juego la colaboración y el engaño. Dejo esta pregunta abierta para retomarla más tarde y daros un tiempo para pensar estrategias.
Hasta ahora no ha aparecido en ningún momento la palabra prisionero, así que probablemente os estáis preguntando el porqué del nombre de este dilema. El nombre viene de una situación típica de las películas policiacas. Hay dos ladrones que han sido detenidos, encierran a ambos en salas de interrogatorios distintas y les ofrecen el siguiente trato. Si sólo uno delata al otro, el delator quedará libre y el delatado cargará con una larga condena él solo. Si ninguno de los dos delata al otro, ambos serán condenados a una pena menor ya que no pueden ser inculpados del crimen, pero no colaboran con la justicia. Si los dos tratan de delatar al otro, ambos serán condenados a la pena mayor, pero con una reducción de condena por haber colaborado. Aquí la carta Cooperar sería guardar silencio y desertar sería delatar al otro ladrón. Como vemos, es el mismo problema planteado previamente, y es una situación difícil de resolver por parte de los ladrones, pues si callan se arriesgan a ser delatados y cargar con toda la culpa; por lo tanto ambos terminarán cantando, ya que desde el punto de vista de cada ladrón es la posición más ventajosa. Si el otro me delata, compartimos la condena, si el otro no me delata, quedo libre.
Siguiendo con las películas, si has visto El Caballero Oscuro (si no has visto la película te recomiendo que te saltes este párrafo), la segunda película de la última trilogía de Batman reconocerás que se plantea esta situación. En este caso el Joker hace lo siguiente, hay dos barcos que van a abandonar la ciudad, en uno de ellos se traslada a todos los presos mientras que en el otro van civiles. En cada barco, el Joker decide colocar un explosivo, pero siendo tan macabro como es, decide dar el control remoto al otro barco y les da un ultimátum para que en el caso de que decidan no estallarlos, ambos barcos exploten. Si nos fijamos bien, tenemos el dilema del prisionero planteado: ambos barcos serían los jugadores, la situación de explotar el otro barco sería desertar y la opción de no explotarlo sería cooperar. En este caso, en la película, la opción vencedora es la de cooperar, no porque ayude a la supervivencia, si no porque entraría en juego la moralidad y el coste de explotar el otro barco lleno de gente es considerado como excesivamente elevado. Podéis ver este caso estudiado en mayor profundidad.
Volvamos al caso del dilema del prisionero con repetición que dejamos en suspense. En este caso, como ya he mencionado antes, las cartas vuelven a repartirse tras cada mano. Con esta nueva variante podemos pensar en distintas estrategias. Una de las planteadas en el libro se llama “Donde las dan las toman”. La idea de esta estrategia es empezar Cooperando y a partir de ahí, repetir lo que el otro jugador elija. Es decir, si el otro jugador no plantea ninguna deserción, esta estrategia coopera, pero si el otro jugador Deserta, en la siguiente ronda esta estrategia se vengará y jugará Desertar (por imitación), pero en la siguiente ronda ya habrá olvidado sus ganas de vengarse si el otro jugador vuelve a Cooperar. Digamos que en el mejor de los casos, donde nadie deserte, la estrategia siguiendo los costes antes mencionados conseguirá una media de 300$ de beneficios. Esta estrategia es realmente potente.
Imaginemos que tenemos una variante que sea “Donde las dan las toman pícara”, la cual funciona como “Donde las dan las toman” pero de vez en cuando, si el otro jugador Cooperó, decide probar suerte a Desertar para obtener una mayor recompensa. Si enfrentáramos a ambas estrategias, en el momento que la versión pícara decidiera desertar, la original decidiría Desertar en el siguiente paso, y en el siguiente lo haría la pícara por imitación, por tanto entrarían en una cadena de reproches, siendo la media de ganancias de 200$ (500$ la vez que Coopera y el otro Deserta, y -100$ en el caso contrario), por lo tanto sigue siendo mejor la estrategia original.
De alguna manera es difícil establecer la mejor estrategia, ya que estas estrategias son susceptibles a las otras estrategias que se enfrenten; por ejemplo, una estrategia rival a “Donde las dan las toman” podría ser “Siempre desertar”, que como comienza Desertando, se lleva un pellizco en la primera ocasión donde la otra estrategia comienza Cooperando. Si tuviéramos un entorno donde hubiera muchas “Donde las dan las toman” que se enfrentaran entre ellas, obtendrían de media 300$ mientras que las de “Siempre desertar” obtendrían el pellizco inicial pero en el resto de casos serían castigadas, con lo que la media sería inferior a 300$, pero si la situación fuera al revés, donde abundaran las de “Siempre desertar”, a un “Donde las dan las toman” le costaría obtener beneficios para poder mantenerse como estrategia ganadora. Con lo que podemos ver que para que una estrategia sea la dominante, depende de las estrategias a las que se enfrente. Si queréis más detalles y conocer otras estrategias os recomiendo leer el libro.
¿Podemos pensar en un caso real donde se dé esta circunstancia del problema del prisionero con repetición? Se me ocurren muchos casos, pero podemos poner un ejemplo sencillo.
Imaginemos una clase donde el profesor, desafortunadamente, no se explica demasiado bien. Los alumnos por tanto necesitan buscar una estrategia que les garantice mejores resultados, por ejemplo: tomar apuntes y compartirlos con los otros compañeros para que, teniendo diferentes versiones, puedan entender mejor la asignatura; la idea es que yo te los dejo a ti y tú me dejas los tuyos. Pero claro, acudir a clase y tratar de entender al profesor y tomar apuntes tiene un coste, por lo que otra opción estratégica sería no tomar apuntes y tratar de obtenerlos de los compañeros; la idea es que yo no te dejo apuntes y tú me dejas los tuyos. La tercera opción sería no tomar apuntes ni conseguir que alguien nos los prestara, con lo que estaríamos condenados al suspenso.
Creo que queda claro como trasladar el problema al dilema del prisionero. Cooperar sería tomar apuntes y compartirlos, Desertar sería no tomarlos y por tanto no compartirlos. Los estudiantes más colaborativos se beneficiarán de los apuntes de otros pero tendrían el coste de tener que ir a clase y tomarlos; habrá alumnos que intenten ahorrarse este coste e intentar aprovecharse de los que sí los toman, los cuales no se beneficiarán de tener otros apuntes y además tendrán que haber hecho el gasto de ir a clase y tomarlos. Por último se dará el caso entre alumnos que no puedan compartirse apuntes porque ninguno de los dos tenga, no beneficiándose del trabajo de otro (es el riesgo a que yo sea “vago” y mis compañeros también).
Para saber qué estrategia es la mejor de todas habría que asociar unos costes. Si tomar apuntes y compartirlos es relativamente “barato” y casi garantiza el aprobado a diferencia de no hacerlo, es más probable que la gente tienda a jugar Cooperar, y por tanto, habrá algunos alumnos que se aprovechen de esta opción. Si el intercambio de apuntes es prácticamente obligatorio para aprobar, habrá aún más alumnos que decidan Cooperar y muy pocos se arriesgarían al suspenso. Sin embargo, si el tomar los apuntes es “caro” y no hay tanto riesgo a suspender si no se obtienen otros apuntes, muchos alumnos tratarían la opción de no tomarlos y confiar en obtenerlos de otra persona.
Siguiendo con el ejemplo, supongamos que la mala suerte y falta de organización dentro de la escuela hace que a veces algunas asignaturas se solapen entre sí, por lo que a algunos alumnos no les quedará más opción que jugar la carta de Desertar, es decir, no podrán tomar apuntes. Si al resto de estudiantes les pasase lo mismo en otras ocasiones, tendría sentido aplicar una estrategia colaborativa, en el sentido de que, aun a sabiendas de que no voy a sacar beneficio directo de esta persona al dejarle mis apuntes ya que ella no puede dejarme a mí, decido prestárselos, pues en un futuro me pasará a mi lo contrario, esta persona me dejará los suyos y me beneficiaré de ello. Es lo que yo llamaría un “altruismo egoísta”, donde el beneficio queda pendiente a una incierta situación futura, pero de alguna manera se llega a una colaboración entre el grupo que llevaría a un mayor beneficio común.
Como vemos todo dependería de los costes de realizar la cooperación y de los beneficios de ser el único en desertar, de los riesgos que podamos asumir y de la certeza de que en situaciones futuras los otros se comportaran como esperamos.
Queda claro que el dilema del prisionero nos rodea aunque hasta ahora no nos hubieramos dado cuenta. ¿Se os ocurren más situaciones a vosotros? ¿Qué estrategias creéis que usaríais?
Espero que os haya parecido interesante y haya sabido explicarme claramente. Si queréis saber más sobre el tema, os recomiendo una vez más que os leáis el capítulo 12 del libro.
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